El tratamiento financiero empresarial se refiere a la gestión administrativa y contable a la que debe someterse el control y ejecución de las transacciones monetarias que se dan en una determinada organización.

A su vez, todo deberá ejecutarse con base en los preceptos legales y fiscales propios del giro de la entidad, precisando así el manejo adecuado y diligente tanto de los ingresos derivados de la operación, como de los desembolsos y gastos asociados a la generación de tales ingresos.

Un primer concepto de importancia en la gestión de las finanzas empresariales se refiere al denominado negocio comercialesta consiste en la actividad sobre la cual se realiza la operación lucrativa, la cual ha sido especificada en un registro fiscal ante la autoridad correspondiente para asociar los diferentes ingresos y gastos de la operación.

Se refiere a la posibilidad de relacionar las rentas que se consideren imponibles, por tanto sujetas a su tratamiento en el marco del impuesto sobre la renta, así como otras rentas ajenas a este certificado fiscal, indicando de la misma forma los gastos asociados al giro de negocio, dando la permisividad del caso para su deducción del impuesto sobre la renta, o en su defecto, calificarlo como no deducible.

Cabe señalar que el concepto de línea de negocio y su desarrollo operativo, está ligado a una precisión dada por el principio del derecho tributario conocido como territorialidad, lo anterior implica que el alcance taxativo de la operación empresarial se dé únicamente para ese espacio geográfico. que el mismo reglamento defina para su exigibilidad. También aplica para el desarrollo específico de operaciones comerciales en dicho territorio, o, al menos, para la obtención de rentas imponibles que estén asociadas a su producción a partir de la delimitación espacial de que se trate, llegando así a rentas de distintas jurisdicciones, pero percibidas y gravadas en el espacio de alcance regulatorio.

Sin embargo, es claro que las operaciones realizadas en territorialidades o espacios geográficos fuera del ámbito tributario no parecen estar dentro de la potestad reglamentaria, siempre que estas actuaciones sean inequívocas y protocolizadas, desarrolladas en una extraterritorialidad tributaria, cuestión que abre la discusión. con respecto a las transacciones dadas en el metaverso.

Es interesante notar que el Metaverso se define como un espacio virtual, donde convergen las interacciones de figuras conocidas como avatares, que hacen referencia a proyecciones cognitivas, que pueden o no ser representaciones directas de una persona en el mundo material con la capacidad de Actuar. . Este lugar detalla ser un área de realidad virtual donde las interacciones y distintas patologías contractuales no están dadas directamente por personas físicas o jurídicas, sino precisamente por sus avatares, quienes parecen ser los gestores de las transacciones.

Para efectos de la gestión tributaria empresarial, surge un primer enfoque de interés, se refiere a los bienes que se transan en este espacio, indicando que se dan de dos formas posibles. En primer lugar, se presentan los NFT (tokens no fungibles), que se entienden básicamente como diseños gráficos, no fungibles y con un código de identificación único e irrepetible, que pueden comercializarse y administrarse directamente dentro del metaverso.

Un segundo bien comerciable se refiere a los espacios virtuales dentro del universo de la realidad virtual, que esencialmente, gracias a su capacidad de tener características no fungibles, pueden pasar a formar parte del dominio de quien los adquiere. Ello sin perjuicio de la prestación de servicios o venta de productos habituales a través de este espacio virtual.

Estas transacciones, al menos en su esencia básica, se procesan en criptomonedas y se aplican bajo su vínculo directo con el cadena de bloques, por lo que podrán, según el caso, desarrollarse íntegramente de forma virtual y fuera de un sistema financiero concreto, pudiendo cancelarse en territorios fiscales ajenos a aquel en el que la sociedad desarrolle su giro de negocio. Este aspecto plantea un posible resquicio legal de interés, ya que abre el debate sobre el eventual alcance fiscal sobre el metaverso y las transacciones que pudieran derivarse, esto, básicamente, estaría ante una espacialidad de realidad virtual, que parece estar fuera del alcance de la ley tributaria, al menos cuando las operaciones se realicen sin vínculo estricto con el territorio del registro tributario.

Sin perjuicio de lo anterior, parecen existir dos posibilidades en cuanto al tratamiento fiscal de las rentas derivadas de operaciones en el metaverso, por supuesto especificadas desde una interpretación normativa, pues el vacío legal en su regulación es evidente. Un primer escenario surge de la prestación de servicios o la venta de productos dados dentro del Metaverso, y que evidentemente pudieran estar vinculados al giro de la empresa, supuesto en donde su tratamiento debe ser manejado como parte de la base imponible, ya que denotan siendo los ingresos obtenidos de la explotación de la propia línea de negocio, que aunque se desarrollen en el espacio virtual de que se trate, son asociables a la entidad, debiendo contar con la recepción del pago de forma vinculada a la entidad, de tal forma que el beneficio antes de impuestos se ve afectado y están sujetos a la renta tradicional del 30% por lo general.

Se da una segunda posibilidad para aquellos ingresos que se obtienen a través de operaciones en el metaverso, pero que no están vinculados a la operación del giro de negocio de la entidad, sino que se refieren a ingresos ocasionales dados por la venta o desarrollo de alguna actividad que es insólito y diferente al que genera el beneficio habitual. A estos efectos, destacan aspectos como la venta de espacios virtuales, o incluso las propias NFT, pues salvo que la empresa se dedique a ello, parecen clasificarse como rentas vinculadas a la gestión de bienes de capital. En estos casos parece haber una referencia a su tratamiento como ganancias patrimoniales muebles, debiendo someterse a un régimen de autoliquidación con una tasa del 15%, precisamente sobre la diferencia que da la ganancia del bien.

Un punto adicional de interés revela la aparente necesidad de la conversión a moneda tradicional centralizada de los ingresos en criptomoneda dados en el metaverso, para que estos puedan ser sometidos a uno u otro régimen de ingresos, cuestión que incluso podría implicar la generación de ingresos. un diferencial de cambio, en particular de aplicación a la renta habitual, precisando así un efecto directo sobre los beneficios.

Claramente, la interpretación que se le puede dar al tema es amplia, y requiere de un debate más profundo, donde se hace necesario un seguimiento constante de los criterios emitidos por la autoridad de Hacienda, sin embargo, a falta de una regulación expresa, la hermenéutica jurídica y financiera parece ser la herramienta adecuada para tratar las operaciones en el Metaverso.

El autor es abogado y asesor empresarial.

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By Nacion

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