Algunos continúan cuestionando la decisión de dejar de lado el proyecto Terminal Pacífico de Recope. En ese contexto, quiero explicar las razones que nos llevaron a tomar esa decisión.

Objetivo del proyecto: El proyecto buscaba desarrollar un sistema para la importación de gas licuado de petróleo (GLP), diésel y gasolina en el Pacífico, que permitiera descargar estos productos en aquellas ocasiones en que no fuera posible hacerlo por la costa Caribe como resultado de eventos naturales (como terremotos y huracanes) o sociales (como huelgas). El objetivo principal entonces era reducir los riesgos de escasez de combustible asociados a los desastres naturales y sociales que enfrenta el Sistema Nacional de Combustibles debido a que solo cuenta con puertos en el Caribe.

Al respecto, cabe señalar que esta nueva administración de Recope comparte, por supuesto, ese objetivo. Las preguntas que nos hicimos cuando iniciamos nuestras funciones fueron las siguientes: ¿realmente este proyecto nos permitiría reducir significativamente los riesgos de suministro de combustible? ¿Cuál sería el costo que tendrían que pagar los costarricenses para lograr tal reducción de riesgos?

Análisis del proyecto: La evaluación realizada por esta nueva administración mostró que el estudio había sobreestimado la capacidad del proyecto para reducir los riesgos mencionados por varias razones. Una de ellas es que aun con el proyecto en operación, se seguirían realizando importaciones de combustible por la costa del Golfo de México. Es decir, los barcos que habrían atracado en el muelle del Pacífico habrían tenido que venir de Estados Unidos, principalmente, y pasar por el Canal de Panamá para llegar a su destino. Por esa razón, los riesgos de desabastecimiento asociados a las tormentas y huracanes que se presentan en el Caribe habrían seguido ocurriendo. Aun así, habría una reducción del riesgo si se comprara en el Pacífico, aunque los combustibles que saldrían de allí serían mucho más caros que los que se compran actualmente.

Otra razón es que el surgimiento de eventuales paros en la empresa podría afectar cualquiera de sus procesos, incluidos los que se establecerían en la costa del Pacífico, por lo que no está claro que el proyecto pueda reducir los riesgos asociados a los fenómenos sociales.

Pero también, ¿cuál sería el costo de abrir una terminal en el Pacífico? Para empezar, hay que decir que existe una desproporción entre el monto de inversión del proyecto y el porcentaje de la demanda total de combustibles del país que se busca satisfacer. El proyecto buscaba satisfacer el 30% de la demanda de GLP, que representa solo el 3,4% del volumen de ventas de la empresa, en 2021, y el 1,7% de las ventas totales en colones. Por otro lado, la inversión habría representado cerca del 30% de la inversión total de la compañía en infraestructura y alrededor de tres (3) veces el valor de los activos asociados al GLP. Además, según el estudio de factibilidad, la Terminal del Pacífico solo tendría un 24% de utilización, por lo que la magnitud de la inversión ociosa sería muy alta.

Teniendo en cuenta estos datos, no es de extrañar que el proyecto no fuera rentable desde el punto de vista financiero, como se indica en el mismo estudio de viabilidad. Una vez alcanzada esta conclusión, el estudio optó por justificar la rentabilidad del proyecto, a partir de la cuantificación del riesgo de desabastecimiento. Y, como mencioné anteriormente, se sobreestimó la valoración de este riesgo.

La evaluación encontró otras limitaciones importantes del estudio de factibilidad. Por ejemplo:

A) La estimación de la demanda se realizó con una metodología inadecuada para un proyecto como este.

B) Si bien se indica la necesidad de inversiones adicionales, no fueron estimadas ni incluidas en el análisis financiero del proyecto.

C) Hubo errores metodológicos en la evaluación del impacto tarifario del proyecto, derivados de la forma en que se estimó su costo. Y, por si fuera poco, no es posible financiar la inversión que requiere el proyecto dentro de las restricciones que impone la regla fiscal.

Además, se encontró que el estudio de factibilidad no analizó las inversiones asociadas al proyecto dentro de un análisis integral de las inversiones que requerirá Recope en el largo plazo. Por ello, no es posible ubicarlos en un marco de prioridades que los justifique.

Nuestro compromiso: Esta nueva administración ha hecho un verdadero compromiso con el país, haciendo que esta empresa sea eficiente, generando beneficios para los costarricenses y contribuyendo a la competitividad del país. Apostar por proyectos mal formulados, que no son rentables y que además se traducirían en tasas más altas e injustificadas es un tema que no podemos dejar pasar. Recope es una empresa que se debe a Costa Rica, a sus ciudadanos, a la industria y al comercio que la hacen grande. Es nuestra responsabilidad actuar en consecuencia y por eso no podíamos dejar que marcaran ese gol.

El autor es el director general de Recope.

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By Nacion

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